Vacabou
es el proyecto musical del mallorquín Joan Feliu, compositor que quedó
ensimismado al descubrir las posibilidades que ofrece la informática
en su campo creativo. Este hecho supuso todo un hallazgo de vital importancia
en la plasmación de su temario musical, al que se incorporó la
vocalista francesa -mallorquina de adopción- Pascale Saravelli, la ansiada
voz buscada, pieza indispensable para formar el dúo. La suma de ambos
elementos constituye la piedra angular de su propuesta. Su primer álbum,
de título homónimo, es como un gran puzzle que busca despertar
sensaciones complejas. La voz de Pascale es un elemento que aporta luz a canciones
de terciopelo con poso melancólico. Pop íntimo y preciosista,
canciones reflexivas y envolventes que se abren paso amablemente y propician
una escucha agradecida. La dulce y sugerente voz de Pascale (deliciosa) aporta
intriga y luminosidad suficiente para colorear los barrocos pasajes instrumentales,
mientras los textos de las canciones, aunque irrelevantes, equilibran el conjunto
dando lugar a bellísimas composiciones que te dejan sin aliento, casi
helado. Temas que desprenden un aire misterioso y cuajan a las primeras escuchas
en el oyente, que irá descubriendo nuevos matices y caerá rendido
ante tamaña belleza. Ahí quedan "Life as Interference"
o "To Russia in white", gemas pop evocadoras de momentos deliciosos,
lugares mágicos. Pop onírico y ensoñador descriptivo del
particular universo que existe en el imaginario de Vacabou. Un total de diez
cortes sin desperdicio alguno, canciones se abren a espacios ventilados, notas
e instrumentos que surgen en el momento adecuado y el lugar oportuno.
Las melodías
seducen y reconfortan. Equilibrio. La música de Vacabou desprende un
inquietante halo de misterio. Aunque estilísticamente la propuesta
se sitúa en un plano impreciso, el resultado es ciertamente apasionante.
"Vacabou" es un debut de grabación doméstica apto
para una escucha íntima y relajada, un disco que se presenta en un
lujoso digipack con un diseño muy especial e ilustraciones impresas.
El formato de la caja se ha diseñado especialmente para la ocasión.
Un brillante comienzo que merece el reconocimiento de la crítica: 45
minutos de música en mayúsculas con una excelente producción.
Toni Rubies