INNATA SABIDURÍA
"Soy un auténtico ignorante en cuanto a cultura musical se refiere", asume sin rubor Joan Feliu, líder de Vacabou, desde Mallorca. "Eso quiere decir que, cuando hago música, me siento totalmente libre", añade. A veces, la gente consigue sorprenderte. No hace falta ser un erudito para crear belleza, y este ignorante musical, gracias a su inteligencia, paciencia, meticulosidad y, sobre todo, gracias a no saber qué se cuece en la escena musical actual, ha logrado crear un disco de nombre homónimo (Primeros Pasitos,2004) cautivador desde la primera escucha. Joan Feliu, arquitecto de carrera, es, en cambio, un músico de los pies a la cabeza.
Autodidacta, aprendió a tocar la guitarra a los 14 años y viajó con ella, movido por esa inquietud que demuestran las mentes abiertas, hasta Vancouver y Praga, de allí a Argentina. Se ganó la vida pintando, dibujando tiras cómicas en diarios locales y tocando en la calle y locales nocturnos. Además, formó parte de un par de bandas antes de llegar a París, donde se dio cuenta de que necesitaba crear su propio proyecto. Así, regresó a su Palma natal, en donde parió a Vacabou. Pero Vacabou no es sólo Joan. Pascale Saravelli, es quien, según explica Joan, "rellena con su voz todos los huecos que la música deja vacíos. Ella confía en mí y, normalmente, no participa en el proceso de creación, aunque a veces le pido consejos, ya que ella sí entiende de música". Pero, ¿qué hacen Vacabou? Su sonido es difícil de describir. "Se trata de pop, creo, que se complementa con la electrónica para lograr todas aquellas cosas que lo acústico no puede dar". Vacabou persigue la belleza, que para Joan, "se alcanza entendiendo las cosas, meditando, pensando mucho, extrayendo todo lo bueno que un elemento insignificante puede ofrecer..." Así, el arquitecto músico, el músico arquitecto, construye melodías calculadas hasta la extenuación, utilizando de 50 a 70 pistas por tema. "Calculé que he dedicado 700 horas a cada una de las canciones que sale en el cd". Multiplicad. Hacer belleza y hacer que ésta suene a sencillez requiere tiempo. "Valoro mucho la inteligencia a la hora de hacer música", dice en un discurso impecable, "me gusta encontrarle a cada cosa su sitio idóneo y no paro hasta conseguirlo". Paisajes fríos y texturas minimalistas, voces que parecen habitar una tierra lejana: melancolía. "Hemos creado un mundo y lo disfrutamos en soledad. Vamos a nuestro rollo y tenemos las ideas claras". Pop electrónico ensoñador e inquietante que no hay que dejar de escuchar.

/PATRÍCIA CATALÀ/
[Vacabou actúa el próximo 28 de marzo junto a Laika en la sala Caracol de Madrid]